¿Sabías que existen zanahorias de varios colores? Blanca, amarilla, morada, roja y la conocida color naranja ¿Te imaginas comiendo alguna de estas variedades?
En los inicios de la historia, la zanahoria nio tenía color, crecía de forma silvestre y se consumía principalmente por sus hojas y semillas, que tenían un sabor muy aromático, en tanto que la raíz tenía un sabor demasiado terroso.
En Afganistán se encontraban variedades moradas, rojas y amarillas que tenían un mejor sabor. Su llegada a Europa, y posteriormente a América, hizo que su cultivo aumentara marcadamente, dando pie a que los agricultores hicieran pruebas para mejorar su sabor y durabilidad. Fue así como se desarrollaron las zanahorias de color naranja que se conocen hoy en día. Son un alimento rico en vitaminas y betacarotenos; delicioso, fácil de transportar y que le otorga un toque de color a nuestros platos.
Por otro lado, la flor de la zanahoria silvestre es muy bonita, y, por supuesto, por sus orígenes, está emparentada con la zanahoria actual, tal como la conocemos.
¿Has hecho el experimento de probar con tu curioso un mismo vegetal o fruta pero de diferente color? No digamos las zanahorias, que pueden ser más difíciles de encontrar. Pero, ¿qué me dices de los distintos tipos de manzana? ¿De pimentón? ¿De cebolla? ¿De cereza? ¿De uva? ¿De repollo? ¿Alguno le gusta más que otros? Es un tremendo ejercicio para detectar las diferencias, en su sabor y contextura, y de apreciarlas también en cuanto a su sabor, tacto y aroma.
Cn ello podemos filosofar también sobre el valor de las diferencias entre las personas, a veces tan iguales, pero tan distintas. ¿Cómo vivimos estas diferencias y cómo las aceptamos? Un tremendo ejercicio de cocina y amor.
