A veces, luego de leerlo, me descubro abrazando un libro. Mi pulgar, acompañado y poseído por un sentimiento confuso, acaricia sus páginas, y ahí caigo en cuenta que el libro que tengo en mis manos me ha calado de alguna manera, al conectar con una parte mía aún no reconocida.
Porque hay libros que nos tocan el alma. Como por casualidad, un libro que nos han regalado, o recomendado, o que ha llegado a nuestras manos de forma inesperada, resulta que nos acaricia el corazón, como si lo estuviéramos esperando. Otras veces nos recuerdan que no estamos solos, pues su historia nos revela que alguien más en el mundo se puede sentir como nosotros.
En ocasiones responde preguntas, en otras te las hace. A veces podemos sentir que el libro nos eligió a nosotros. O que el autor es alguien que nos comprende, que nos estaba buscando. Hay libros a los que les damos las gracias por existir.
¡Cuán especial puede ser un libro!
